Quienquiera que seas | (2010)

Una mirada perdida en un bar resplandesciente. Un gesto imperceptible y ausente. Una grieta en la dureza del mundo. Una grieta para ocultarse. Un bar, y la tarde de cristal que sucede ahí afuera.

Mientras tanto, seis mujeres, hablando con ustedes sobre las cosas por las que vivimos y morimos, con tanta libertad e intimidad como si los conocieran mejor que cualquiera otra persona. Mejor que cualquiera otra persona.

 

Siguiendo la línea de investigación escénica que viene siendo el foco de interés del grupo, aquí enfrentamos el proyecto de llevar a escena una versión que toma como disparador ciertos personajes paradigmáticos de la obra de Tennessee Williams: Blanche Du Bois, Stella Kowalsky, Eunice (Un tranvía llamado deseo); Maggie (La gata sobre el tejado de zinc caliente); Laura y Amanda Wingfield (El zoo de cristal).

 

Las ideas motoras que rigen el trabajo de creación escénica son, siguiendo esta propuesta, la desmesura y la idea de lo quebrado. Los personajes de T. Williams parecieran moverse en mundos en donde ya todo está perdido, roto, agrietado, fracturado, en donde lo único que resta hacer es transitar la nostalgia como modo de conexión con un pasado en donde todo fue mejor.

 

Cada personaje asume el relato de sus frustraciones, de sus desilusiones, de la dificultad que atraviesan en sus relaciones con otro, con un otro-pareja, otro-hijos, otro-hermana: la complejidad de las relaciones humanas en su más problemática existencia. Pero ese otro, en el mayor de los casos, no está. Brick no está (La gata sobre el tejado de zinc caliente); Stanley kowalsky no está (Un tranvía llamado deseo), Tom Wingfield no está (El zoo de cristal).

 

El relato de la ausencia, como podría llamarse, se construye en el espacio dramatúrgico concebido para la realización de la obra: un bar. Es en un bar donde tiene ese hipotético encuentro, es en un bar en donde los personajes se entrecruzan y lentamente se “desvisten”, se dan a conocer, a través de un sutil entretejido de las “obras-fuente”, siguiendo la denominación que la teoría de la adaptación hace de las obras originales. Para esto, la confesión como tono es la que prevalece como criterio de abordaje actoral. Los personajes irán “confesando” sus historias, sus desencantos, sus relatos de vida. 


En escena | Eva Bianco, Analía Juan, Estefanía Moyano, Melina Passadore, Maura Sajeva, Alicia Vissani

Diseño de luces y puesta en escena | Rafael Rodríguez

Diseño gráfico | liminaresdiseño

Diseño de vestuario | María Paula Delprato

Realización de vestuario | María Paula Delprato y Liliana Caldo

Peinados y fotografía | Paula Yalú

Diseño de maquillaje | Adriana de la Vega Viale

Música | Pablo Cécere

Músicos | Valeria Martin (violín), Mariano Vélez (piano), José Halac (grabación)

Producción | Natalia Díaz

Dramaturgia y dirección | Daniela Martín

Coproducción | La Convención Teatro - DocumentA/Escénicas

 

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke

Fotografía: Peter Franke