Aquel bosque comienza a moverse

(Resonancias Macbeth) | (2012)

El laboratorio y las ganas de progresar: para tener una camioneta propia, para mejorar el servicio, para poder tomarse vacaciones. Para poder crecer.

Pero para progresar, ¿es necesario aceptar cualquier trabajo? ¿Cualquiera, a cualquier costo? Quizás, tal vez. Total, nadie se va a enterar. Es sólo esta vez. Ahora, acá, y nunca más.

 

Ana y Milton aceptan un trabajo. Por única vez, aceptan un trabajo diferente. Ana y Milton van a hacer ese trabajo. Por el laboratorio, por las ganas de progresar, para poder crecer. Mientras, el bosque comienza a moverse, llegan hasta donde estamos, nos rodean. Parecen soldados. Pero no. Es sólo su imaginación. Nada más que su imaginación.

 

Sobre la obra

 

Aquel bosque comienza a moverse (resonancias Macbeth) toma, como su subtítulo lo indica, algunos elementos narrativos de Macbeth, de William Shakespeare, y los extrapola de manera radical, generando una situación escénico-narrativa completamente diferente. Si en Macbeth nos encontramos frente a reyes, duques, generales, etc, en nuesta versión nos propusimos poner en escena a personajes cuya ocupación laboral sea poco percibida en nuestra sociedad, oficios que no sólo no tengan visibilidad, sino que al mismo tiempo son desconocidos. Es así que optamos por una profesión que nos interesó, porque nos permitía también tematizar ciertos aspectos importantes de la obra original: la tanatopraxia. La Tanatopraxia es la disciplina encargada de disminuir los efectos de la descomposición de los cuerpos ya muertos. El tanatopractor es aquel que se encarga del cuidado del cuerpo una vez muerto, para su posterior cremación, o velorio.

 

¿Por qué elegimos esta profesión en particular? Consideramos que uno de los temas que atraviesan la obra -más allá de la desmesura por el deseo de poder, por esa ambición avasalladora que es capaz de ir más allá de cualquier legalidad- es, justamente, la anulación de la muerte como evento fuera de lo cotidiano. En Macbeth asistimos a una suerte de legalización del acto de matar, en donde la muerte parece convertirse, a lo largo de la obra, en hecho común. Asesinado el Rey, Macbeth ya vence sus posibles “escrúpulos” frente al acto del homicidio. De este modo, muerto el Rey, lo seguirán todos aquellos que se “interpongan” en el camino al poder del protagonista. Si bien esta es una lectura parcial de la obra, sí nos enfrenta a uno de los temas que, como mencionamos, resultó clave para llevar adelante el proceso de versión, y que es la legalización / naturalización del acto de matar. Y de la muerte, por ende.

 

No nos deja de asombrar la espectacularización de la muerte como hecho social a la que estamos acostumbrados actualmente, así como la obscenidad de la que es objeto: la muerte es elevada a estadística, a informes televisivos en donde la mostración del cuerpo mutilado, accidentado, parece generar  una cierta morbosidad amarillista. Vemos en este sentido un paralelo que nos interesaba explorar a nivel dramatúrgico. Es por esto que la profesión del tantatopractor se nos presentó como productiva para pensar, desde nuestra contemporaneidad, la obra shakespereana. Qué lugar ocupa la muerte y los muertes en nuestra sociedad nos preocupa fundamentalmente. Y Macbeth fue el vínculo que utilizamos para indagar esa zona.

 

En escena | Alicia Vissani, Mauro Alegret

Iluminación | Rafael Rodríguez, Daniela Martín

Fotografía | Melina Passadore

Diseño gráfico | María Pía Reynoso

Diseño y construcción camilla | Rodolfo Roldán

Dramaturgia | Daniela Martín, sobre textos de Alicia Vissani, Mauro Alegret y propios

Dirección | Daniela Martín

Fotografía: Melina Passadore

Fotografía: Melina Passadore

Fotografía: Melina Passadore

Fotografía: Melina Passadore